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Patricia L. Boero |
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La infancia de la letra I
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TIEMPO CUMPLIDO
De la caja tómense cuatro pétalos, un yeguarizo despeñado, una docena de rodantes piedras,
la sangre acumulada en las venas del desierto en alta sed (por lo bajo las cisternas pulsan, calladas y atropellan los fríos corredores tallando el liso embate sobre la piel del verbo), la medida del continente, las lenguas con que el mar profundiza sus goces de límpidos alfanjes—
la espera que no se aquieta ya sino que embiste haciendo con su galope de costa a costa azahares macerados
el sexo de la fauna, la estrella, la madrépora móvil, el cuerpo de la luna que me viste y desviste, el solar del deseado, el punto ciego y el grito a voces de los demorados arrullos, de las manchas de luz sobre sábana ajena,
todo lo mío, lo suyo, lo del aire
y desestímese.
Pura poesía, al cabo, nada útil peces a la deriva en aguas estancadas.
Tómese mi voz, la arena caliente de mi voz, la encendida fogata de mi voz que en su revés es calma quietud de planeo suave y lleva enredaderas de selváticas pulpas, desmesuras y don pudor y desfallecimiento
y desestímese.
Palabrerío, razón de nunca estar lo suficiente. Perfecta y torpe desnudez al público consumo.
Indigestión y adioses.
Atísbese su voz, la ignorancia de su son y el instrumento de su aullido (nuestros lobos mezclarán su sangre en un abrazo, el día menos pensado)
Celebración bajo los escenarios caricias bajo los escenarios.
La fiesta y la ceniza de la fiesta. Todo lo beso con esta boca mía, fronteriza.
Tómese esta boca que tiene la dicha de nombrar oculta bajo musgos, bajo lianas,
y desestímese.
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VISIÓN
DE SEBASTIEN
Al
oído inerte
entonan
legiones
párrafos
de leve engarce
en
lengua de inocente
alfabeto.
La
carne es la última estación
del
cazador.
Desnudez
de alto clamor
dormición
que
coronan cautelosas
flechas.
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A
CARA DESCUBIERTA
Erguirse apenas con el hábito de la muerte propia sobre la trémula palabra desnuda de réditos.
Sin estiletes ni arrebatando al mendigo el don de la pobreza
poner el pie en poemas como si fuesen
templos.
DE LOS APRENDIZAJES
DEL REVERSO
De a poco la
inermidad
del escaso recurso
se va volviendo un
pasadizo
útil.
Nada más que el
modo
de exploración
fallida
hacia el manar del alba:
entrañable vigilia
mutuo otorgarse
prendas de un imposible
hablar
por todo lenguaje.
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| El Embarcadero |