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Ni águila ni ratón. Frágil certeza de mí en los senderos del agua.
El arco en la flecha. La puerta en la mujer. El disparo. La huída.
El pulóver trae en sus agujeros rastros del alambrado de la siesta.
El peso del silencio sobre la rama del olmo. Ambos se quiebran.
Haz
reposar el filo del silencio
Su mirada te entrega un camino sin hacer deducciones.
Una
nube grisácea
Rodando cielo abajo se precipita la luna por los riscales.
Las hilachas del sueño
Aun entre el ruido de la lucha
Mis
poemas y yo
En
la piedra del muerto,
Basta
de luna.
Dentro
del gesto
Te
vi correr tras la simetría.
La cuerda del grillo te aguarda en el camino. Enciende tu linterna, corazón.
El arte de la pesca se adquiere atrapando camalotes.
a Mónica
Niña de mi memoria subida a la tapia intentando alcanzar el corazón de la morera
19
No tengo trabajo honorable por eso escribo poesía. Mi honor es escuchar al sauce y desandarme en las palabras.
Un guijarro apenas, ni compás. La perfección geométrica de un círculo, de otro, sobre el agua antes espejo.
21
Debajo de la lluvia en el patio de la casa, una modorra invade el hueco del árbol ¡pasa el gato!
Pequeña biografía
Mi
padre hizo un poema
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