![]() |
|
|
Antonio R. Mengs |
|
|
ANTIGUA II
|
|
ÁNIMA CURVA
...anima curva, así nombró un místico
ese inclinarse que me sobreviene...
P. L.
I
Asciendo
hacia la casa
aurora borealis,
pentagrama de arena,
latido
armónico en la fatiga.
Numérico
Alígero
fui
llamado
a
penetrar en el recinto
sagrado
de las provisiones—
sin
compasión, sin miedo.
Al margen derecho del dintel
la
careta de un lobo
sanguínea
y feroz se mece
ante
mis ojos;
en el siniestro
un
perro lame sus heridas.
Comienzo
ese otro
ascender
que
es un continuar
por
la escalera de piedra:
lápidas
a través del ventanuco
primero
soplan
en
mis sienes el memento
y
del arriba ignoto
baja
tropezándome la indecisa
brisa
atropellada del guardián.
A
medida que subo
describo
a tientas seducciones
que
el empeño no merman:
siempre
detrás de mí,
empujando.
No sé
si
la tentación vive arriba
o
me lanza flechas desde la hondura
de
ese paisaje verde
por
encima del campo santo.
II
Pendiente
arriba desciendo
en
el fondo celeste
de
la torre: más silbos,
cuervos,
aguiluchos,
lo
que era línea se hace círculos
y
la solidez de la piedra
es
invadida por un enjambre
de
sinfines sonoros.
Confusión
y amplitud se igualan,
las
ventanas se agrandan y multiplican,
la
luz toma posiciones,
las
sustituciones se suceden
y
se abrazan de continuo.
¿Quién
allá arriba
genera
esa danza de astros
caídos?
Mas llego a la terraza
y
es soledad completa.
III
No
se me alcanza
fruto
alguno. Inesperadamente
la
fuerza de la gravedad me golpea
y
caigo de rodillas.
Mi
mente busca abajo el cielo
hincándose
lejana hacia la entraña.
La
fuerza que me obliga
tira
a la vez de mí hacia un alto
cuya
visión me niega.
El horizonte es puro balbuceo.
|
|
EL
DIOS GEÓMETRA
El
espacio sea contigo.
Este
deslizarse arista
arañe
el pliegue doble de tu evasión
a
cualquier pretexto. La ciruela
rompa
el mundo bajo los dientes
y
estalle y reviente como palmas
dulzura
y frescor. La casa
que
te forjas a medida que avanzas
cúbica
ubicuidad desgrane
más
amplia cada vez, más alta.
En
un sentido u otro
muestre
el sentido del disparo
ese
volcán perdido aislado en la llanura
donde
a fuego lento se cocina.
Descomponga
un mínimo cristal
de
nieve tu visión de lo que es translúcido
y
acordado al rastro imperdible.
Las
hojas de los labios multipliquen
sus
fractales hasta la mancha única —
Emerge.
Todo lo hice perfecto.
Mas
la idea de perfección sólo en ti
se
concibe.
Si me dijiste círculo
cuadrado
conseguido o cuadratura
del
círculo o triángulo que encierra
el
ojo divino o tensión entre alfa y omega
o
tela de araña de causas y efectos
o
movimiento cónico de esferas
mi
perfección quedó así demostrada
en
el seco brillo de tu mente.
Si
escribiste tratados, edificaste
templos
y tumbas, diseñaste velos
y
reglas y refugios eremíticos,
pintaste
los motivos de tu preferencia
adecuándolos
a las justas proporciones
nada
allí atestigua sino de ti.
Mi
perfección es siempre imperfecta,
a
la imperfección contiene.
Y
será piedra la tierra y no globo
y
el globo del fruto contendrá asperezas
y
las líneas sobrevuelos y la casa
que
en el tiempo te haces múltiples goteras
por
las que el sol rehuya no ser convidado
e
incendiar todas las hojas que guardaste
en
el herbario de las definiciones
hasta
que el hielo te cierre la boca.
Basta
de palabrería, mi semejante.
Yo
soy el dios de la geometría viva: el espacio sea contigo.
|
| El Embarcadero |