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Quiso
la bendición
herir
la frente
con
estrellas
hurtadas
a la noche
desvestido
silencio
cae
de los hermanos
hacia
el cántaro azul
hacia
la orilla quieta.
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Ambos
sabíamos únicos
los
partos compartidos.
Ambos
obrábamos el sueño.
Ambos
nos sosteníamos
sobre
aladas sandalias.
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