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EL LUGAR DEL GRITO
Entre la noche vieja y la noche buena, nueva la fortaleza salta sobre la culpa, estraga su zafiro, deshilacha su ganga, amerita, rodela de molino viejo un sureño latido estrella lamido trigo hermano, impar grito puro
CLAROSCURO
En medio del medio del camino no hay mitades
alguna estrella hubiese muerto de no habernos hallado otro es el discurrir
en medio del medio sed e intensidad. En penumbra,
por la sola presencia los anhelos abren camino, siembra imán al lado
¿y cómo no volverse a coincidir cuando la vida se nos da al tiempo?
Embeleso: elegir besarse sin poder que lo evite, las manos en el gesto del Renacimiento
constante flor de alas en la penumbra cierta
tu voz y tú y uno yo, con la semivigilia fija a ti del alma amante
RESTAURACIÓN Y POESÍA
Homenaje
a T.S. Eliot
Si
por naturaleza o falta de orden
centrar
en él, considerar afluentes,
perfilando
las señas del origen,
perdiendo
acaso en la versión
todo
el frescor de las alturas—
el
estado del mar,
así el poema,
en
su organismo vivo
haría
del caos un motivo para reír.
Lo
definitivo, en buena parte,
corresponde
a la lectura.
Uno
le da un cierre. Y el otro,
cuando
lee, lo vuelve a abrir
y
quizás lo anuda en otra parte.
Alguien
se detiene,
aquí
o allá
toca esas hojas,
ellas
que
tratar: no un poema en sí,
sino
acción precisa en la palabra —
más
o menos afortunado.
Hablando
en términos constructivos,
no
vemos el edificio, tampoco la ruina:
contamos
los ladrillos, las piedras: recomenzamos
la
labor desde el fragmento.
Tal cual,
un
material en bruto
exige
abandonar la idea
previa
de algo inmodificable
y
es todo un trabajo.
Escribir
pequeños apuntes,
nada
pretenciosos, viendo aquí y allá
y
acogiendo las palabras como guía.
Tomar
nota, como si todo se abriera y fuese flor.
Los
bocetos son muchos; en ocasiones
Otras
veces, pasado el tiempo,
se
advierte que ya sonreía,
mas
no pudimos darnos cuenta en su momento.
algunos
versos suenan ya, no sabemos
si
por ser parte de la propia historia,
o
por llevar la música del corazón.
de
la mía, de la nuestra, de la de las palabras,
el
agua o el perrillo.
Cuando
el poema puede alinearse
la
música del corazón es un latido conjunto.
Y
sabes del metal del poema-diapasón
porque
percutió en la superficie adecuada.
En
este instante, si tuvieses que elegir,
dirías
que es el poema sí,
el
poema música.
Sinfonía,
no cancionero:
remolino
de mar, cielo en su forma abreviada
o
árbol de estrellas.
Allí donde
una
melancolía suave te lleva adentro
en
las palabras y en la imagen. En esa intimidad,
calidez,
historia, infancia
de
juegos y conjuntos
sin
compromisos, como va saliendo,
defraudar
es palabra
que
no consta en el diccionario: de tener un lugar
difícilmente
podrías volver a recuperar la fe.
Sólo
allí, en evocación casi onírica,
difusa
pero con mucha luz, inocente pero no ingenua
puede
verse quién ha hecho.
Porque
no hay pérdidas, sino aprendizaje.
Sabiendo
sonreír si nos mojan las olas (y las alas),
Bello
el barco, el riesgo mutuo.
Y
además,
no
estamos solos, marinero.
Están
los amigos de ahora
y
otros que vendrán.
Pues
todos nos salvaremos
o
habrá que reconstruir la quilla,
recomponer
las velas al unísono.
Así
lo veo, así lo siento.
La
gracia del carácter transitivo
está
en saber cómo abordar la nave.
Y
un camino con corazón.
Si
somos bellos y buenos, las pequeñas miserias quedan atrás, perdidas.
LAS CUATRO AL ALBA
En la vida abro mi relato allí te leo amor sobre cielo literalmente negro sopla viento del norte aviva llamas de incendio presagiando desde los cuatro puntos cardinales tormenta tormenta remolinos en la cabellera de la hierba el plumón se acurruca en senda improvisada los márgenes, adustos tiran de mis ojos al centro al fondo primaveral de tu palabra
En la vida me levanto y encuentro un sueño, el tuyo un sueño hecho de signos
a las cuatro del amanecer entre lágrimas
PALABRA RESERVADA
Así, ahora, sin señal de admiración tan largo el cabello que tus sueños se parten como el pan cabriola y migaja Aurora Umbría salen a la carrera del nombre de la madre y se vienen al instante de la fulguración
allí ellos y yo muy poco nos decimos dedicados a la fértil sonrisa del árbol de sangre
...y
si tuviese la lengua de los ángeles
te
cantaría un canto
de
enarcado temblor
reverenciada
incertidumbre
abandono
a lo que eternamente
nos persiste
aquí, ahora, sin donde el presente se adelanta sin moverse hacia
Manos a la Obra (estación de tránsito)
siéntate estás en tu casa acoge este silencio hazle cuna en tus brazos
que nunca antes se dijo palabra reservada
RIESGOS DE LLUVIA
(Rocío
declarado)
París, memoria en aquella pequeña buhardilla prestada una tarde, cuando ya por volver, sentada en el suelo (tapiz de un mismo color celeste) hablando de la propuesta para nombrar besos, aparece...
Móvil de madera y mimbre. Primer rocío.
Inventaré: una luz un paso un beso a deshoras, un beso...
¿cómo se dice cuando en una noche como ésta un leve velo de satén cubre el cielo, la presentida humedad que hay afuera se queda en los labios y uno decide probarla con la lengua hasta que
comienza a caer el sereno sobre el campo de la mirada?
TIERRA A LA VISTA
Zureo de raso pregunta blanca de navegante con S de persuasión al viento de chapaleo, de inclinación al pensamiento a la deriva bajo el sol
que indica sólo un punto el nombre de una yerba último puerto del lenguaje
TOMA INSTANTÁNEA
El agua se conduce sobre sueños rodados.
Es para meditar la vía de la piraña: necrosa los tejidos alrededor de la herida
que se abre.
Cualquier cosa que surge en la mente es como un temblor un país el país tiene cuerpo.
En
tu urna de
plata
un
objetivo, salvarlo a ti develarlo.
UNA EXPERIENCIA DE PAISAJE
Alguna puerta admisible, posible, deseable, abierta.
Tres Damas de Noche más se han abierto hoy y con sólo girar la cabeza las veo mecerse,
rozadas apenas por una brisa suave. (Si estuvieras aquí). Para la música en casa, afuera
los
perros han tomado el relevo.
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