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/ 1 Francesco Simonelli De los mismos pasos
La primera letra
I
Es agua es el mundo la nombramos
Es aire es el mundo lo nombramos
Es fuego es el mundo lo nombramos
Nos falta algo Nos falta un nombre
II
la forma desvanecida la forma derramada la forma intacta
oscila
demasiada idea la forma se ignora
III
El rojo posado en la pluma un hilo de plata una escama de oro
despunta el animal lento desde el fuego
tiembla infinito su enigma
IV
Los muros de roca: ¿son las piedras ruinas o presagios del alcázar?
La primera ciudad fue dispuesta para ejercer las profecías, para encarar mitologías con algún signo palpable. La segunda ciudad era un destino, permitía viajes, hospedaba alternos a los astros principales.
Un cauce y un pozo. Quedan los restos de limo. Las aguas se cansaron de correr y de esperar. Las aguas carecían de sed, carecían de oficio.
Cenizas. Ahora el fuego es mortal. Su rastro desaparece.
V
Te tomo derecha te arrojo izquierda te doy vuelta pequeña esfera apenas juguete
VI
sea en el cielo sea en la orilla todo tránsito espectáculo de borde
erramos en nuestro lugar obra una palabra todo tiempo espectáculo de borde
el árbol cae la arcilla seca rompe la piedra el surco yace húmedo para el templo los esfuerzos para la casa las nostalgias espectáculo de borde
VII
Un parpadeo y han sido las cosas, los seres desplegados bajo la idea que me concierne. Por toda ciencia sus devaneos, escasos en atractivo para mi norma dilatada. Sin espejos mi entidad les es inadmisible. Tras las filigranas minuciosas, tras su engranaje metafísico la luz será la sombra, las superficies marcadas serán errancia, perseguir la forma arenosa del nombre inasible.
La plenitud es un consuelo.
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