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/ 2 Francesco Simonelli De los mismos pasos
Episodio de fundación
I
Vigilen nuestra memoria censuren toda muestra de virtud intachables seremos para otros menos necios
– mi espada relucirá al secarse dijo el gran matador
– mi cuerno obedece una profecía dijo el del puñal de jade
– mi letanía encarna la palabra dijo el celoso impío
su secreto alternó los nombres
insistían circunstancias
II
Borde camino y piedras
Una cosa en reunión
Conjeturas:
aquel desvela un emblema
el hombre lacerado hinca la rodilla arroja su carga
muere una muerte adelantada en cada escalada
III
Era una multitud asombrosa en número en pesares mínima en esperanza
Era una multitud onomatopéyica sibilina desconfiada devolvía mil rostros a un gesto escondido
Era una multitud mitológica plurilógica bendita por dones absueltos agotada entre sus cifras
Era la inmensa canalla era una luz cenicienta era una página sucia era una pieza desbocada
IV
Tomo la mano
pulso deseos angostos
Dejo vagar la ceremonia: le pertenezco al centro-norte de un delirio
A mi lado el silencio es necio
la voz no confirma sorpresas
confirma desprecio
la tenaza escondida brilla mil noches rabiosas
Pasan días dejando un solo mensaje de furia
V
Justo es el lugar
El abalorio confirmó una marca prevista
Arrancamos talismanes
Ardemos la hoguera
Ellos aceptan mutilaciones
Nadie pronuncia un reclamo
VI
El ángel parte todo es oscuro
la tierra congelada duele costras quebradizas que cortan
El movimiento de la puerta apenas despierta los goznes devuelve al polvo
Sobre negros dibujos eléctricos despuntan lluvias ardientes
Lección evidente: el brusco abandono instiga otro comienzo
VII
Hemos elegido el paisaje más árido amasamos con sudor
sal y sed nos invocan
VIII
Aquella estela fue labrada en memoria de un triunfo antiguo
recibió nuevos signos
fue adelgazada
inscripciones sucesivas convertían derrotas en gestas
permanecía incólume el deshacerse
en la arena la escritura vacilaba
IX
Esperamos el sueño
bajo la roca casi benigna el hambre aguijón duerme
giramos una vuelta grosera de ojos paisaje
mirada seca en rastrojos
gritos del desquiciado que pasaba por poeta fugitivo
silencio rabioso evapora horas encoge bordes
solo el pliegue resiste y vigila sin saberlo
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