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JURGIS BALTRUSAITIS Introducción y selección de sus poemas por Jurate Miceviciute
Pinturas de Constantin Ciurlionis
Jurgis Baltrušaitis Nació en Paantvardziai, un pueblo de la pequeña Lituania, en 1873. Acudió a la escuela secundaria en Kaunas y realizó estudios de Matemáticas e Historia en Moscú. Desde 1899 hasta 1911 su actividad literaria se enmarca dentro del movimiento Simbolista ruso, siendo fundador, junto con Andrey Bely del semanario literario Vesy y junto con S. Polyakov de la editorial Skorpion. Su verso, rico en contenido metafísico e histórico, tal como hicieran Pasternak o Ajmátova y en el que introdujo palabras del vocabulario rural lituano, ocupa un lugar único dentro del movimiento. Políglota —inglés, francés, italiano, sueco, ruso— realizó traducciones diversas, entre ellas la de las obras de Edgar Allan Poe.
Tras la Revolución rusa y proclamación de la primera Independencia de Lituania en el año 1918, Baltrušaitis fue nombrado embajador de Lituania en Rusia, cargo que desempeñó desde el 1920 hasta 1939. Frente a la imprevisibilidad y crueldad de la política rusa, Baltrušaitis, haciendo uso de sus relaciones, salvó vida y obra de discípulos y amigos objeto de la persecución bolchevique. Fue el caso del mismo Bely, de Tsvietáieva, del poeta Vladislav Khodasevich y su esposa Nina Berberova y de muchos otros. Nadjezda Mandelstam relata en su libro 'Esperanza contra esperanza' los intentos realizados en favor de su marido y es a él a quien se debe agradecer la conservación de la obra temprana de Chagall, que hizo salir discretamente del país vía Lituania.
Es además gracias a este hombre callado y de apariencia triste y hasta severa, que se dispone ahora en Lituania de los cuadros de nuestro gran pintor simbolista M.K.Ciurlionis.
Durante la Primera Guerra Mundial las obras de Ciurlionis se guardaron en Vilnius, en un sótano oscuro y húmedo. Cuando el ejército alemán se disponía a ocupar Vilnius en 1915 y el frente se aproximaba a la ciudad, la hermana del pintor Valeria Ciurlionyte consiguió de milagro un vagón de tren, en el que trasladó las pinturas de su hermano a Moscú, donde entonces vivía Baltrušaitis. Aquella misma tarde empezaron caer las bombas en la estación de ferrocarril de Vilnius.
Baltrušaitis depositó las obras del pintor lituano en la Escuela de Artes de Moscú. En 1918, temiendo que los soviets puediesen dañar las pinturas por no responder al estilo realista oficial, las trasladó a su piso: muchos de los versos de Baltrusaitis nacieron mientras le contemplaban desde las paredes las obras extraña belleza de Ciurlionis.
Mas Lituania había alcanzado la independencia y Baltrusaitis consideró que aquellas obras debían residir en el país de origen del pintor. Comenzó a gestionar el traslado de las obras a Lituania y se encontró con numerosas dificultades: las secuelas de la guerra impedían encontrar un medio de transporte adecuado. Así pues, las obras volvieron a su patria sólo cuando Baltrusaitis ocupó el cargo de embajador de Lituania, en 1921.
A partir del momento en que restableciera los vínculos con su patria, el poeta comenzó a escribir en su lengua materna, desarrollando un verso de belleza incomparable, más lírico que el que escribiera en ruso. Pudiera tener que ver en esto la estructura del idioma lituano más lírico de por sí e inadecuado tal vez para la especulación simbólica y filosófica.
Baltrusaitis murió en Francia durante la II guerra mundial, país en el que residiera tras perder Lituania su independencia, en 1940.
Poesía
Y todo mi pensar es sed de las estrellas... Y todo mi vivir —estar sobre el abismo...
Un enigma sólo —el trueno y el callar, La angustia y el descuido soñoliento, Un cereal pequeño y en bóveda celeste Las letras vivas de astros de la noche.
Admirable es: en una flor —el grano, En él —de vuelta flor turnándose dormita, Y el espacio de cosas sin medida Un círculo universal en sí conecta.
Pensar nuestro es como un dormir inútil... Vivir nuestro sólo un temblor inmenso...
Poder eterno impasible los momentos Uno tras otro en una cuerda trenza Y es amargamente ciego quien se lanza, Quien quiere muerte de vida distinguir.
Y sigue escondido de nuestros ojos —¡qué dolor! Tras gran cortina el templo del universo. Que estamos siglos en una congoja inmersos Ante la puerta fatal con aflicción.
(de la colección 'Los escalones de la tierra')
MI TEMPLO
Mi santuario claro en la inmensidad De estepas estiradas Agitación humana no hay por allí Cadenas ni mercados. Tan majestuoso el pecho Allí, tan libre arde En agradecimiento Por del ser milagro.
Mi templo oculto sobre escarpa montaraz Por el sol encendida, Mi templo celeste en el espacio detrás De las nubes rojizas. Con tanto placer el corazón respira Donde de cimas fulgor Donde sólo la niebla se agita Y se oye de avalanchas rumor.
Mi santuario eterno en el mar En su infinidad Donde sobre la pequeñez humana Ilimitada voluntad. Donde suena su trompeta Sólo alarma torrencial Donde sobre azul abismo La altura celestial.
(de la colección 'Los escalones de la tierra')
MI ESCUDO
De Lejano Misterio Guerrero Soy en la batalla tenaz, Antiguo escudo de acero me cubre la faz...
Forjada en el cinto Mediano del escudo Temible rostro de águila Respira fuego rudo.
En mi escudo antiguo Arriba cincelados El Lirio y La Hoz en nudo Extraño entrelazados.
Como aureola fundida Del borde alrededor Se estiran en un trazo Brillando de ardor
Más fuertes que de estrellas En las tinieblas luz Las tres señales grandes: Bastón, Martillo, Cruz.
(de la colección 'El lirio y la Hoz')
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